La cultura de un pueblo se deja ver cuando éste sabe conservar sus tradiciones, respetándolas y ayudando a que trasciendan en las nuevas generaciones.
La importancia del galán, esa que se va perdiendo año a año, con el desinterés de la población y el “Qué bonito mi hijo vestido de diablo”. Un bebé o infante, es curioso, gracioso y tierno, vestido de diablito, representando la cultura Cajabambina, pero, el llevar eso más allá, ponerlo a bailar como un diablo más, solo porque la gente lo vea y no pensar en respetar los estatutos y tradiciones de esta magnífica y representativa danza, la cual ha ganado con los años un importante lugar a nivel nacional, es lamentable. Y que como Cajabambinos, no pensemos en respetar lo que es nuestro, en revalorarlo, darle énfasis y verdadero amor.

La decadencia del Galán, sí, ese representante de los ángeles, que antaño, estaba encargado de no dejar pasar a los diablos al templo de la virgen, “Los diablos iban arrinconando a los galanes, hacía la puerta de la iglesia. Cuando parecía que los diablos ganaban e iban a entrar en el templo, que lo tenían prohibido, los galanes hacían fila y tomaban de las manos haciendo una barrera para no dejar pasar a los diablos; quienes con furia reventaban sus chicotes delante de los ángeles” (Manuel Gonzales Leal – 1950) – Historia de la Señorial Danza de Diablos. Por: Carlos Quevedo G.

La misma gente del pueblo, padres hijos y ahora nietos, están matando esta tradición, ya la asociación de diablos ni los presidentes tienen culpa en esto, se ordena, año a año, y se insta a las personas a no sacar diablos menores de 9 años, porque, hay que ser galán hasta los 8 años.

¿Por qué acabar con esta tradición que le da mayor significado a nuestra valiosa danza?

Cajabambino, Cajabambina, no sean tontos!

No quieran pasarse de vivos y hacer lo que se les da la gana, no les enseñen a sus hijos a hacer lo mismo, como comunidad, ayudemos a que lo nuestro siga vivo y se mantenga en el tiempo.
#DiabloCajabambino

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