Por: Juan Alex Urtecho Vejarano
¿Por qué demoró mucho tiempo la tercera parte de este artículo? Estaba a punto de entregar mi escrito a la página CajabambaPerú.com cuando un amigo e interesado en el tema me envío el título de una obra recientemente publicada (2021), del historiador peruano Waldemar Espinoza Soriano, que lleva el título La Independencia del Perú en provincias. Lo que sucedió día a día en Cajamarca, Chota y Cajabamba. Análisis, comentarios y documentación inédita. Suspendí la escritura del artículo hasta conseguir la obra. Y realmente es una obra estimulante, fresca y llena de buen juicio.

¿Por qué el título de Lanceros de la mentira? Pues, el protagonismo exacerbado del escuadrón Lanceros de la Victoria y de Cajabamba en la independencia del Perú constituyen una extraordinaria demostración del poder de la imaginación. Espero que las siguientes citas contribuyan un poco a mitigar esa inclinación. Solo podemos citar aquí una exigua parte de la vasta colección de escritos de Simón Bolívar (32 tomos). Las siguientes afirmaciones están tomadas de la carta del Libertador a Sucre, con fecha 25 de diciembre de 1823: «En Cajabamba está el comandante Guillén con 90 lanceros de la Victoria (…) Los lanceros de la Victoria no valen gran cosa, y sus bestias, estropeadas, por falta de herraduras» (pp. 91-92).

Al analizar estas afirmaciones desde un punto de vista objetivo uno se percata en seguida que el escuadrón acantonado en Cajabamba le produjeron una desagradable impresión a Bolívar. Es importante tener presente el papel del verbo «estar». Los lanceros están.

Existe un halo de misterio entorno a su origen. Aún quedan cuestiones por responder ¿llegaron hasta Cajabamba o surgieron ahí? Lo que a continuación voy a afirmar son meras suposiciones, nada histórico. Si sus bestias están estropeadas, como asegura Bolivar, es porque han marchado hacia Cajabamba. Un caso similar, el libertador le cuenta al coronel Tomás de Heres un 19 de abril de 1824: «Que la marcha sea muy lenta para que las bestias no se maten, como ha sucedido hasta ahora, viniendo por Galindo al Platanal y a Otusco, que es la mejor ruta y la más corta (…) Por los malditos clavos hemos perdido todas las herraduras, una gran parte de los caballos y alguna gente; porque todo ha quedado derrotado de Trujillo a Cajabamba» (pp. 206).
Fin de la suposición.

Al escuadrón lanceros de la Victoria se le reprende constantemente su mal comportamiento. Así le hace saber José Gabriel Perez, secretario de Bolivar, en una carta con fecha del 6 de enero de 1824, al General Jacinto Lara: «Dispone su excelencia. el Libertador que usted haga entrar en su deber al escuadrón Lanceros de la Victoria por todos los medios que dicte la prudencia y que aconsejan las leyes de la milicia. De consiguiente usted colocando dicho escuadrón entre las demás tropas de la división del mando de usted podrá refrenar los desórdenes a que se ha entregado dicho cuerpo, castigando severamente a los delincuentes y reconviniendo a sus Jefes por su inobservancia y abandono. Usted pues acantonará el citado escuadrón en donde tenga usted por conveniente para impedir sus excesos y tranquilizar los pueblos que hostilizan. Un castigo ejemplar es el más pronto y seguro remedio de estos males» (pp.249). Esta completa y viva descripción de la situación de los lanceros muestra que dicho escuadrón fue dividido. Un argumento más en contra de aquellos que aseguran que el regimiento Lanceros de la Victoria se convirtieron en los Húsares de Junín.

Investiguemos sobre la historia de Cajabamba de forma natural y objetiva. Estas líneas y las anteriores no han sido una crítica al paseo peatonal como estructura, como muchos lo han entendido, simplemente es una crítica a la historia que están narrando sobre este regimiento. Recuerden que las fuentes son muy importantes para fortalecer los argumentos. No es cuestión solo de hablar y hablar, porque eso es lo que escuchado en estos tiempos, simplemente opiniones. De lo que se trata es de conocer. Un agradecimiento a las cerca de 66 000 personas que han visto los anteriores escritos. Escribo visto, porque no tengo la seguridad que todos lo hayan leído.

BIBLIOGRAFÍA
1. Blanco-Fombona, R.(1921) Cartas de Bolivar. 1823-1824-1825. Editorial América.
2. O’leary, F. (2020). Memorias. (32 tomos). Centro de Estudios Simón Bolívar.
3. Espinoza Soriano, W. (2021). La Independencia del Perú en las provincias. Editorial universitaria.
In Memoriam: Shalalá (en su onomástico)

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