Por: Gilmer Cacho Cuba

En la mañana de hoy leí un mensaje de mi paisano Renato Chavarri Gionti tan bien escrito y tan sentido, que me cuestionó mucho y me dejó sin ideas. No podía aceptar que hubiera olvidado rendir un modesto tributo a los cajamarquinos que ofrendaron su vida frente a la presencia de los intrusos que cruzaron nuestras fronteras del sur para ultrajar, robar, matar y ofender, como los más vulgares delincuentes.

El 13 de julio de 1982 tuve la satisfacción de estar en San Pablo con ocasión de la visita del señor Presidente de la República, don Fernando Belaunde Terry, para rendir su sentido homenaje a los caídos, en el centenario de tremendo episodio tan doloroso, que nos hicieron vivir los enemigos que se reproducen al sur de nuestro territorio, sin rubor y exhibiendo los robos que nos hicieron, en la incruenta guerra que seguro alentaron.
Creo que el monumento que se erigió en el campo de batalla es un homenaje muy común para la ocasión y significado.

Ojalá el gobierno regional tuviera la iniciativa de disponer, aunque sea un día de reflexión en la región cada 13 de julio, a efecto de revalorar este ejemplo de desprendimiento y valía que nos legaron los cajamarquinos asesinados el 13 de julio de 1882.
Honor y Gloria por siempre a los mártires de San Pablo.

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